¿Carnaval de la 44 a punto de transformarse para volver a sus raíces, al bordillo?
Tal vez esta vigencia sea la última de la Batalla de Flores del Carnaval de la 44 y de esa monarquía para volver, como Joselito en su eterno retorno, al verdadero ‘Carnaval del bordillo'.
Los que asistamos a la Batalla de Flores ‘Sonia Osorio’ y al despliegue de la monarquía de Sharon Hurtado Esquiaqui y su Rey Momo Luis Mauricio Aragón Hernández en el 2026, tal vez podamos contarles a nuestros nietos que erase una vez un Carnaval que pasaba por la 44 con lo mejor del folclor de la Costa Caribe y otras regiones del país.
No es terror ni que en Carnaval tengamos una bola de cristal.
Como siempre, Zona Cero conoció en primicia que se avecinan nuevos cambios y aires en los actos que organiza la Asociación de Grupos Folclóricos que preside Édgar Blanco.
¿La razón? Volver al ‘Carnaval del bordillo’ (aquí tengo que reivindicar este término que fue lanzado en un debate en el Concejo de Barranquilla cuando ejercía en calidad de Personero Distrital en defensa del patrimonio intangible y tangible de esta urbe).
Un poco de historia
Recordemos que el Carnaval de la 44 y su desfile estrella, la Batalla de Flores ‘Sonia Osorio’, nació hace 27 años en respuesta contundente y directa al monopolio ejercido por Carnaval S.A. sobre los eventos oficiales.
Además, porque “no cabían los grupos en la Vía 40”, lo que evidenciaba una exclusión práctica de hacedores culturales. Ante la dinámica comercial de los palcos en la Vía 40 y sus incontable ganancias, nunca auditadas—donde los grupos aportaban danzas, disfraces y comparsas sin participar en las utilidades— la Asociación de Grupo Folclóricos del Atlántico propuso que “debíamos repartir las utilidades”.
Tras recibir una negativa tajante de la Junta Directiva de Carnaval SA, integrada por príncipes, lores y próceres del siglo XXI, y ser “sacados a sombrerazos”, determinaron que su esfuerzo se ofrecería gratuitamente al pueblo, con el propósito explícito de proteger el patrimonio y la identidad cultural. Así que montaron tolda aparte.
Aunque inicialmente hubo toda clase de críticas, el proceso fue consolidándose hasta estructurar una programación propia. Un desfile alternativo triunfante con 27 años de existencia.
Pero con los años, unos hacen el espectáculo y otros se llevan las ganancias.
Inicialmente era un desfile sin vallas, palcos ni sillas, pero por su importancia, ha sido asediado por pequeños o grandes monopolios de silleros.
Tras indagar sobre la organización, establecimos que la producción del desfile de la Batalla de Flores ‘Sonia Osorio’ implica una operación compleja sobre una ruta de 5 kilómetros de vía.
Para salvaguardar a los hacedores y al público, deben alquilar vallas por 70 millones de pesos. A esto se suman costos de logística, ambulancias, derechos y permisos, (Barranquilla Verde y Bomberos) que eleva la cifra a 160 millones de pesos.
La seguridad implica contratar vigilancia privada, y cubrir alimentación de la fuerza pública (comida y refrigerios).
Estos gastos son cubiertos con los recursos que el Distrito, a través de la Secretaría de Cultura, entrega por Bolsa de estímulos.
Todos son gastos ineludibles. Que hay que atender para poder obtener los permisos respectivos.
Pero resulta que las utilidades económicas de todo este esfuerzo y espectáculo se los llevan otros.
Lo que empezó como “rebusque” esporádico terminó convirtiéndose en un negocio bien organizado. En Barranquilla operan “alrededor de 15 asociaciones de silleros”, asociaciones que tramitan permisos y para ello los que vayan a ofrecer sillas en alquiler deben estar afiliados, dado que a personas naturales “no les dan permiso”.
O sea, que existe un monopolio de facto de los “silleros”. Y la Asociación de Grupos del Atlántico, que no hace parte de esas asociaciones, no ve un peso de esas utilidades.
En este desfile de la Batalla de Flores ‘Sonia Osorio’ se instalan aproximadamente 20.000 mil sillas, cuyo valor oficial es fijado en 20 mil pesos por la Alcaldía. Pero ese valor no lo respetan y llegan a incrementarla, el día del desfile, hasta en 50 mil pesos, generando un ingreso de casi ochocientos o mil millones de pesos. ¿A dónde va a parar ese dinero?
Ningún particular puede llevar e instalar su propia silla. Ni siquiera hay espacio reservado para jurados, Ministerio de Cultura o patrocinadores. El que no se ‘baja del bus’, no tiene donde ubicarse.
Caso contrario sucede en la Vía 40. El Distrito, socio de la empresa Carnaval SAS, cede el uso del espacio y la empresa instala y explota los palcos.

Acá en la 44, la Asociación de Grupos Folclóricos organiza la fiesta y brinda un soberbio espectáculo. Pero particulares, que no ponen un solo peso ni le transfieren a los grupos folclóricos, cobran a su antojo por ver a los hacedores. O sea, en mi casa hago la fiesta, con todos los juguetes, y un particular se instala en la puerta a cobrar la entrada a los invitados sin tener nada que ver con la organización de la rumba.
Esto pone el dedo en la llaga y no será de buen recibo de algunos “silleros” o juristas, pero es la realidad y hay que revisar esa explotación del espacio público para revertirlo a los actores y hacedores del Carnaval.
Volver a la raíces, volver al bordillo
Tras un estudio minucioso y en aras de devolver el Carnaval a su escenario natural, la calle, la Asociación de Grupos Folclóricos hizo un ‘piloto’: inauguró un nuevo espacio para que los niños muestren sus trabajos en Carnaval.
Se trasladó a Alameda del Río: sin telarañas de cables eléctricos y de empresas de servicios, ni sillas ni palcos. Los vecinos se dieron cita con sus sillas, mecedores y hasta con colchonetas a disfrutar del Carnaval. Sin cargas económicas adicionales.
Conclusión: sin grandes congestiones en la movilidad, grandes avenidas y descentralización de la fiesta, la Batalla de Flores ‘Sonia Osorio’ están pensando en trasladarla a Alameda del Río. En un retorno al Carnaval del bordillo.
Otra novedad del Carnaval del bordillo
También se está pensando en hacer un alto en la escogencia de reyes para acabar con la rivalidad con la Reina central y críticas de querer equipararse, en lujos y lentejuelas, con la soberana que elija Carnaval SAS.
Dato curioso y relevante. En el show de coronación de los reyes Sharon y Luis Mauricio se regalaron boletas para el ingreso gratis, pero controlado. Oh sorpresa: la mayoría fueron revendidas.

¿Entonces?
No es plan B, sino una proyección internacional de las fiestas.
También se está pensando en rescatar y revitalizar el Reinado internacional del Carnaval, con la participación de diferentes países que vengan y desfilen con una muestra del folclor de sus fiestas. En reemplazo de la Reina de la 44.
Tras el entierro de Joselito, esperamos nuevas noticias. Mientras, a gozarse el Carnaval como el dios Momo manda!